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Cómo leer el hilo

Por Gabriel Kardonski

· 17 min de lectura

Por qué una tela de tapicería cuesta $2 el metro y otra más de mil. Una guía de los textiles que realmente visten los muebles: de qué están hechas las fibras, cómo se construyen el hilo y la tela, qué son en realidad el terciopelo, el bouclé y la chenilla, y qué preguntar antes de comprar.

El sofá Sabi de Mansa Furniture tapizado en una tela canvas con un patrón de cuadros compuesta de una mezcla de hilos naturales y sintéticos

Dos sofás pueden compartir la misma estructura, la misma espuma, el mismo fabricante, y llegar a precios que difieren en miles de dólares. La diferencia está sentada en la superficie. La tela de tapicería puede ir de dos dólares el metro a más de mil, y a diferencia de la madera, donde el precio se asoma al menos en la veta, la tela esconde bien su estructura de costos. Una fotografía no puede decirte si un terciopelo es de seda o de poliéster.

La buena noticia es que la tela no es ningún misterio; es el resultado de tres decisiones: la fibra de la que parte, el hilo en que esa fibra se convierte, y la construcción que vuelve tela ese hilo. Lee esas tres y podrás empezar a hacerte una idea del precio. Para todo lo que la mano no puede verificar, existe la ficha técnica: un conjunto breve de mediciones estandarizadas, de ciclos de frote a grados de solidez a la luz, que se lee como el expediente médico de una tela. Al final de este artículo sabrás interpretarla.

Primera decisión: la fibra

Las fibras se dividen en tres familias: las naturales se cultivan, las regeneradas como la viscosa parten de celulosa natural disuelta y vuelta a hilar a máquina, y las sintéticas se extruyen del petróleo.

Entre las naturales, el lino es el aristócrata, y su precio empieza en la escasez: el lino textil solo prospera en una franja costera estrecha que atraviesa Normandía, Bélgica y los Países Bajos, y extraerlo del tallo es laborioso. El hilo que da es fuerte, fresco al tacto y de textura irregular por naturaleza, y se arruga y se suaviza con los años. El cáñamo es su primo rústico, una fibra de tallo como el lino pero más tosca y aún más resistente, y mucho menos exigente con la geografía: crece en climas y regiones donde el lino no. El algodón es el caballo de batalla, más suave, más fácil de teñir y cultivado a gran escala, aunque rápido para desteñirse y desgastarse si no va mezclado. La lana es la discreta sobresaliente: su rizo rebota del aplastamiento, su lanolina repele las manchas, su química resiste el fuego, y por eso domina la aviación y los asientos comerciales. El mohair produce uno de los terciopelos más duraderos jamás tejidos, la razón por la que lo elegían los teatros, y su precio vuelve a ser escasez: la cabra de Angora es mucho más rara que la oveja y rinde mucha menos fibra. La seda sigue siendo la más bella y la menos práctica: una gloria en una silla ocasional, un cuento corto y triste en un sofá de uso diario.

La viscosa (rayón) es el híbrido: celulosa natural de madera disuelta y vuelta a hilar a máquina. Es notablemente suave al tacto y le presta a las telas el lustre y la profundidad de color de la seda a una fracción del precio, y por eso tantas chenillas y terciopelos la llevan. Su debilidad es la humedad, perdiendo fuerza mojada y marcándose fácilmente con el agua: una fibra de belleza, añadida por lo que hace con la luz y el tacto, no por su resistencia.

Las sintéticas se extruyen, no se cultivan, y el poliéster es la razón de que exista el mueble económico: filamento continuo producido a escala industrial, fuerte, estable, de color firme, y la columna vertebral de la mayoría de las telas de alto desempeño. Lo que le falta es la mano, la temperatura y el envejecimiento de la fibra natural. El poliéster no desarrolla pátina; conserva su cara del año uno hasta que el pilling, el pelo aplastado o un brillo cansado lo alcanzan, y entonces simplemente se ve gastado, no vivido. Sus hermanos juegan papeles de reparto: el acrílico teñido en solución es casi inmune al sol y reina en la tela de exterior, el nailon endurece las mezclas contra la abrasión, y el polipropileno repele las manchas porque casi no absorbe nada.

La mayoría de la tapicería es una mezcla, y mezclar es ingeniería, no adulteración: el lino-algodón doma la arruga y el costo del lino, un cuarto de poliéster detrás de una cara natural puede duplicar un resultado de abrasión, la viscosa pone la luz, el nailon pone la armadura. La pregunta nunca es si una tela está mezclada, sino qué está haciendo cada fibra.

FibraProsContrasNivel de precio
LinoFresco, crujiente, envejece con bellezaArrugas, abrasión moderadaAlto
CáñamoMuy fuerte, duradero, crece casi en cualquier parteMano tosca, oferta limitadaMedio
AlgodónSuave, mate, toma bien el colorSolo, se destiñe y se desgastaBajo a medio
LanaResiliente, resiste manchas y fuegoPrecio; polillas si no está tratadaMedio a alto
MohairLustroso, excepcionalmente duraderoEscaso, caroMuy alto
SedaLustre y color sin rivalSol y fricciónMuy alto
ViscosaMuy suave, brillo sedoso, color profundoMarcas de agua, débil mojadaBajo a medio
PoliésterFuerte, estable, color firme, baratoPoco carácter; pilling en fibra cortaBajo
AcrílicoSimilar a la lana, solidez extrema a la luzPilling en calidades baratasBajo a medio

Segunda decisión: el hilo

La fibra se convierte en hilo antes de convertirse en tela, y este paso intermedio decide buena parte de cómo se siente y cómo sobrevive una tela. Se reduce a tres movimientos.

El largo. El algodón, el lino y la lana llegan como fibra corta, hebras de unos pocos centímetros; la seda y los sintéticos pueden llegar como filamento, una sola hebra continua. Los hilos de filamento son lisos y fuertes porque ninguna punta de fibra escapa. Los de fibra corta son más cálidos y aterciopelados por la razón opuesta: millones de puntas diminutas en la superficie, de donde viene la suavidad y, más tarde, el pilling.

La torsión. Hilar es torcer fibras entre sí hasta que la fricción las vuelve una hebra, y la cantidad de torsión es una perilla. La torsión alta da un hilo liso, duro y fuerte, el de los linos crujientes y los tejidos apretados. La baja da uno rollizo y suave, el de los terciopelos mullidos y las chenillas acogedoras, y el primero en soltar fibra y hacer pilling. A nivel del hilo, la suavidad y la durabilidad son la misma perilla girada en direcciones opuestas.

Los cabos. Un hilo recién hilado es irregular, con tramos gruesos y delgados. Tuerce dos o tres hilos terminados entre sí y las irregularidades se cancelan: más redondo, más parejo y desproporcionadamente más fuerte, como una cuerda es más fuerte que sus hebras. Los cabos cuestan dinero, porque duplican el hilo en cada metro, y se notan en las telas que se desgastan parejo durante décadas.

Y algunos hilos se construyen por propiedades únicas, tan distintivas que hay telas famosas que llevan el nombre del hilo, no del tejido. El bouclé, que viene de la palabra francesa para rizado, tuerce dos hebras a tensiones deliberadamente distintas para que la floja estalle en lazos a lo largo de la tensa, dándole a la tela tejida su superficie granulada, de vellón de oveja. La chenilla, de la palabra francesa para oruga, corta una tela tejida en tiras y tuerce cada una para que las fibras cortas se ericen desde un núcleo central, el hilo peludo detrás de la mano profunda y aterciopelada de la tela de chenilla. En ambos casos, la textura que sientes en el sofá se construyó antes de que el telar arrancara.

El proceso de hacer hilo: la fibra, la torsión, los cabos y los hilos texturizados.
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Tercera decisión: la construcción

El hilo se convierte en tela de dos maneras fundamentalmente distintas, tejida o de punto, y unas pocas telas se saltan la estructura del hilo por completo. Cada familia se comporta distinto sobre un sofá.

El punto contra el tejido
El tejido

Tejer es cruzar dos conjuntos de hilo en ángulo recto: la urdimbre, tensada a lo largo del telar, y la trama, que la atraviesa. Cómo se entrelazan define el tejido.

El entrelazado más simple, uno arriba, uno abajo, es el tafetán, y produce la mayoría de los linos y las lonas: firme, estable, mate. Agrupa los hilos de dos en dos y obtienes el panamá, más suave y texturizado, con una estructura algo más abierta que pide cuidado en las costuras. Escalona el entrelazado en diagonal y obtienes la sarga, la estructura del denim y la espiga, densa y resistente porque los hilos se compactan más.

La cuarta estructura es el satén, donde los hilos flotan sobre varios vecinos antes de anclarse, de modo que la superficie es casi puro hilo ininterrumpido. Las flotaduras atrapan la luz, y por eso el satén brilla, y se enganchan, y por eso es frágil: el satén puro pertenece a los cojines, no a los asientos. Pero la estructura se esconde por toda la tapicería, sobre todo dentro del damasco, cuyo motivo no es más que flotaduras de satén contra un fondo más opaco, un dibujo trazado en la dirección de la luz.

las cuatro estructuras principales de tejido
Tejidos de pelo: el terciopelo

El terciopelo no es una fibra. Es una arquitectura. Un terciopelo es cualquier tela con un tercer conjunto de hilos erguidos sobre el tejido base, un césped recién cortado de fibra. El método clásico teje dos telas cara a cara, conectadas por los hilos del pelo, y una cuchilla que corre entre ambas corta el sándwich en dos terciopelos a la vez.

Diagrama: el corte transversal del terciopelo, antes y después de la cuchilla.

La fibra del pelo decide entonces todo lo demás: el terciopelo de algodón es mate y suave, el de mohair es lustroso y casi indestructible, el de seda es luminoso y delicado, el de poliéster es accesible y aguantador. La densidad del pelo es la señal de calidad. Húndele el pulgar: un terciopelo denso rebota, uno ralo deja ver el tejido base.

Tejidos con dibujo: jacquard y dobby

Jacquard no es un dibujo. Es un telar: un mecanismo, inventado en Lyon en 1804, que usa cadenas de tarjetas perforadas para levantar cada hilo de la urdimbre por separado. Una tela jacquard es cualquier tela cuyo dibujo está tejido, hilo por hilo, en lugar de estampado. El damasco es la versión reversible de un solo color, con el motivo apareciendo en brillo contrastado. El brocado añade hilos suplementarios para una figura en relieve. Los tejidos de tapiz son los jacquards pesados y multicolores. Todos avanzan en el telar más lento que la tela lisa, y el tiempo de telar es dinero. Los dibujos geométricos pequeños pueden tejerse en un telar más simple, el dobby, y por eso un rombo pequeño cuesta menos que un medallón grande.

El punto

El punto abandona por completo la retícula cruzada: la tela es una cadena de bucles entrelazados, y por eso todo tejido de punto estira. En tapicería, el punto se gana su lugar sobre las carcasas curvas y orgánicas, ese tipo de asiento escultórico donde una tela tejida se fruncería y pelearía con la forma. El precio es la estructura: el punto tiene menos, y un punto flojo se embolsará sobre un cojín plano como un suéter se embolsa en los codos.

Más allá del telar

Unas pocas superficies de tapicería no son realmente tejidas ni de punto en ningún sentido tradicional. Las microfibras tipo ante (microsuede) son filamentos de poliéster finísimos formados en una lámina densa y lijados hasta que la superficie imita el ante. Las telas flocadas plantan fibras cortas por electricidad estática sobre una base adhesiva, el primo industrial del terciopelo. Su atractivo es práctico más que romántico: una superficie apretada y uniforme, sin lazos que enganchar ni tejido que abrir, lo que explica su popularidad en las casas con niños y su dominio del pasillo de las telas de alto desempeño.

Las familias, en breve

TelaQué es en realidadSu fuerteDebilidad honesta
Tafetán / panamáEl entrelazado más simpleTextura, carácter de linoLas versiones abiertas se corren en las costuras
Sarga / espigaEntrelazado en diagonalDensidad, durabilidadAspecto conservador
TerciopeloPelo cortado erguido sobre el tejido baseProfundidad, luz, tactoMarcas de presión; la calidad varía muchísimo
ChenillaTejida con hilo de orugaSuavidad, calidezEl pelo se jala y hace pilling con la fricción
BoucléTejida con hilo de lazosTextura escultóricaLos lazos se enganchan; los gatos están de acuerdo
JacquardDibujo tejido en el telarMotivos permanentes, con profundidad reversibleTiempo de telar, precio; las flotaduras largas se enganchan
MicrosuedePoliéster fino lijadoFamilias, limpieza fácilCarácter

Las especificaciones

A una tela no se le puede entrevistar, pero sí medir. Toda tela destinada a tapicería lleva un conjunto de especificaciones y resultados de pruebas estandarizadas que, leídos juntos, predicen cómo va a desempeñarse: su peso, cómo sobrevive la fricción y el sol, si hace pilling, cómo recibe un derrame. Los resultados caben en media página, y esa media página es lo más parecido a una política de honestidad que tiene la industria. Cualquier fabricante serio puede mostrarla para cada tela de su línea; si no puede, ese silencio es en sí mismo una especificación. Esto es lo que significa cada número, y lo que calladamente no significa.

El peso, y lo que no significa

Las fichas técnicas expresan el peso en gramos por metro cuadrado. Las telas de tapicería suelen ir de unos 250 a más de 600. El peso es un costo honesto, porque una tela más pesada simplemente contiene más material, y las telas muy livianas rara vez sobreviven una tapicería entallada. Pero el error más común al comprar tela es leer el peso como durabilidad. Un terciopelo de mohair de 300 gramos sobrevivirá por décadas a una chenilla floja de 600. La durabilidad vive en la fibra y en lo apretado de la construcción, no en la balanza. Para eso están las pruebas.

Resistencia a la abrasión

El número estelar, y viene en dos monedas incompatibles. En Europa, la prueba Martindale frota la tela en un ocho cambiante contra lana hasta que los hilos se rompen, y reporta los ciclos sobrevividos. Como guía práctica: menos de 10,000 es solo decorativo; de 15,000 a 25,000 cubre el uso doméstico general; de 25,000 a 40,000 es uso doméstico intenso, el piso sensato para el sofá diario de una familia; de 40,000 en adelante es grado comercial (contract), el que se especifica para hoteles y restaurantes. En Norteamérica, la prueba Wyzenbeek frota lona de algodón de ida y vuelta y cuenta frotes dobles (double rubs), con 15,000 como referencia comercial y de 30,000 en adelante como uso intenso. Las dos máquinas desgastan distinto y sus números no se convierten; compara Martindale con Martindale.

Trata el número con honestidad en ambas direcciones. Más allá de unos 50,000 ciclos, las diferencias dejan de importar en una casa. Y un resultado de abrasión imponente no garantiza nada sobre el pilling, el desteñido o las manchas; mide un modo de falla entre varios.

El pilling

El pilling es lo que pasa cuando a una tela le crece barba. Todo hilo de fibra corta lleva millones de puntas sueltas en su superficie; la fricción las saca y las enreda en bolitas diminutas que se quedan agarradas. La prueba lo reproduce frotando la tela contra sí misma bajo presión controlada y calificando el resultado del 1 al 5, donde 5 significa ninguna bolita. Busca 4 o mejor en cualquier cosa que se use a diario.

Es el vicio característico de exactamente las telas que la gente compra por suaves, las chenillas, los tejidos cepillados y los terciopelos mullidos de torsión baja, porque las fibras sueltas de superficie que se sienten suaves son las mismas que hacen pilling. Y las mezclas sintéticas fuertes pueden verse peor que las naturales débiles: las bolitas de lana se desprenden y desaparecen, mientras que las fibras de poliéster son tan fuertes que la bolita queda anclada indefinidamente. Una tela puede presumir un resultado heroico de abrasión y aun así verse cansada en un año, y por eso los dos números deben leerse juntos. Una pasada con la rasuradora de telas, inofensiva y eficaz, es parte normal de la vida de una chenilla, no un defecto.

Solidez del color

El color puede fallar de tres maneras: se destiñe, se transfiere o sangra. Cada una tiene su prueba.

A la luz. Los tintes son moléculas, y la luz ultravioleta las rompe enlace por enlace. La solidez a la luz se califica contra la escala de lana azul, del 1 al 8, donde cada grado duplica aproximadamente la exposición que el color sobrevive. El grado 4 es el piso aceptable para interiores; cerca de una ventana soleada, exige 5 o 6. La viscosa y la seda se destiñen primero, y la diferencia entre el grado 3 y el grado 6 es la diferencia entre dos veranos y veinte. Bajo una luz tropical como la de Panamá, esta no es la especificación de la letra pequeña. Es el segundo número que hay que revisar.

Al frote. Llamada crocking, se prueba en seco y en húmedo y se califica del 1 al 5: ¿se transfiere el color con la fricción? Importa en ambas direcciones, un terciopelo oscuro mal fijado que sombrea la ropa clara, y un denim oscuro que mancha una tapicería pálida. Los resultados en húmedo siempre salen más bajos que en seco.

Al agua y al sudor. Pruebas separadas mojan la tela con agua y con una solución sintética de sudor, y califican si el color vira o sangra. La piel es levemente ácida y levemente grasa, y los apoyabrazos y respaldos la reciben a diario; una tela que sale mal aquí desarrolla parches descoloridos exactamente donde descansan las manos y las cabezas, mucho antes de que el tejido muestre desgaste.

Limpieza, agua y aceites

La durabilidad contra la fricción es una cosa; la durabilidad contra la vida es otra. Tres especificaciones la describen.

El código de limpieza te dice qué puedes hacer cuando algo se derrama: W significa que los limpiadores a base de agua son seguros, S solo solventes, WS cualquiera de los dos, X solo aspiradora. Calladamente clasifica la durabilidad real: una tela con código S en el sofá de una familia convierte cada incidente de café en una cita de limpieza en seco. Para muebles que se van a vivir, W o WS con fundas removibles hace más por el décimo año de la tela que cualquier número de desempeño.

La repelencia al agua califica cómo recibe el líquido la superficie: con un resultado alto, el líquido forma gotas y rueda, comprándote los segundos que necesitas para alcanzar un paño; con uno bajo, la tela se bebe el derrame y la pregunta pasa a ser la mancha, no la limpieza.

La repelencia a los aceites se califica del 0 al 8 con gotas de aceites de prueba. Los aceites son el enemigo lento de la tapicería: los vapores de cocina, la crema de manos y sobre todo los aceites corporales se acumulan invisiblemente en apoyabrazos y respaldos hasta formar esa pátina oscura que ninguna aspiradora quita. Un grado 4 o mejor la resiste.

Deslizamiento de costuras

En un sofá, la tela rara vez se gasta en medio del cojín. Falla en las costuras, donde está cosida y tensada. El deslizamiento de costuras es lo que pasa cuando la tensión gana: los hilos más cercanos a las puntadas se deslizan lejos de ellas, y una brecha delgada se abre junto a la costura, como una carrera en una media. Nada se rompe; los hilos simplemente se movieron. Los laboratorios lo prueban cosiendo una costura estándar, jalándola con una fuerza fija y midiendo cuánto se desplazan los hilos. Los tejidos abiertos y flojos, y los hilos resbalosos, son los que más se deslizan. La regla práctica: mientras más tensa va la tela sobre el mueble, más importa este número. Si amas un tejido abierto que sale mal aquí, úsalo en fundas sueltas y cojines, no estirado como tambor sobre un asiento.

El deslizamiento de costuras, una costura sana versus una donde los hilos se deslizaron.
Inflamabilidad

Para espacios públicos, normas de inflamabilidad como la BS 5852 o la California TB 117 entran en la especificación. El comprador residencial rara vez necesita pensar en ellas; la lana pasa por su química natural, la mayoría de los sintéticos necesita tratamiento.

Cinco preguntas antes de comprar

  1. ¿Me puedes mostrar los resultados de prueba de la tela? La respuesta clasifica a los vendedores al instante. Cualquier fabricante serio tiene el resultado Martindale, el grado de pilling y la solidez del color de cada tela de su línea. Si no puede mostrarlos, espera durabilidad decorativa en el mejor de los casos, y paga un precio decorativo.
  2. ¿Cuál es la composición, exactamente? No "terciopelo" o "bouclé", que nombran una construcción, sino los porcentajes de fibra detrás. El mismo tejido en poliéster y en mohair son objetos distintos, a precios distintos, para vidas distintas.
  3. ¿Va a sobrevivir mi sala? Ajusta los números a tu realidad: 25,000 ciclos Martindale y pilling de 4 o mejor para un sofá de uso diario, solidez a la luz de 5 o mejor cerca del sol fuerte, y una solidez al frote honesta si en la casa se usan jeans oscuros.
  4. ¿Cómo se limpia, y las fundas se pueden quitar? Un código de limpieza W o WS y fundas removibles harán más por el décimo año de la tela que cualquier número de desempeño por sí solo.
  5. ¿Dónde va tensada? La tapicería entallada jala en las costuras; las fundas sueltas perdonan. Para tejidos abiertos y bouclés, pregunta por el deslizamiento de costuras, y elige la tela según la construcción del mueble, no solo según la muestra en tu mano.

La tela es el material que realmente vas a tocar cada día. La estructura carga el sofá, pero el hilo es lo que tu mano recuerda. Léelo con atención, y elígelo con sabiduría.

Actualizado el 18 de setiembre de 2026

Sobre el autor

Gabriel Kardonski

Soy Gabriel, cofundador de Mansa Furniture. Estudié ingeniería industrial, hice carrera como ingeniero de software, y me gusta la carpintería desde adolescente. No me había dado cuenta de que las tres cosas tenían algo en común, mi verdadera pasión: el diseño funcional, construir cosas que ayudan a la gente a cumplir un objetivo y vivir mejor. Traigo al mueble los hábitos de un ingeniero: atención a los materiales y los procesos, y la pregunta constante de qué realmente aporta valor a una pieza.

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Preguntas frecuentes

¿El poliéster es una buena tela de tapicería?

El poliéster moderno es mucho mejor que su reputación: fuerte, estable, de color firme, y la columna vertebral de la mayoría de las telas de alto desempeño. Lo que le falta es la mano, la temperatura y el envejecimiento de la fibra natural. No desarrolla pátina; conserva su cara del año uno hasta que el pilling o el pelo aplastado lo alcanzan, y entonces se ve gastado, no vivido.

¿Por qué el lino es tanto más caro que el poliéster?

El lino empieza en la escasez: el lino textil solo prospera en una franja costera estrecha que atraviesa Normandía, Bélgica y los Países Bajos, y extraer la fibra del tallo es laborioso. El poliéster se extruye como filamento continuo del petróleo a escala industrial, sin cosecha y sin hilatura de fibras cortas, y por eso ancla el extremo bajo del rango de precios.

¿Cuántos ciclos Martindale debe tener la tela de un sofá?

Para el sofá diario de una familia, busca al menos 25,000 ciclos Martindale, el umbral del uso doméstico intenso. Por encima de 40,000 es grado comercial, el que se especifica para hoteles y restaurantes, y más allá de unos 50,000 ciclos las diferencias dejan de importar en una casa. Menos de 15,000 conviene reservarlo para piezas decorativas y cojines.

¿Cuál es la tela más duradera para un sofá?

El terciopelo de mohair es, sin hacer ruido, una de las telas de tapicería más duraderas jamás hechas, la razón por la que lo elegían los teatros, con la lana y las sargas apretadas muy cerca. Más útil que cualquier fibra, de todos modos, es la ficha técnica: 25,000 ciclos Martindale o más, un grado de pilling de 4 o mejor, y resultados honestos de solidez del color.

¿La tela bouclé es duradera?

El bouclé se teje con un hilo de lazos, y los lazos que le dan su textura escultórica son también su debilidad: se enganchan con garras, hebillas y bordes ásperos, y los bouclés abiertos pueden deslizarse en las costuras. Le va mejor en fundas sueltas y tapicería de poca tensión que estirado como tambor sobre un asiento.

¿Los sofás de terciopelo aguantan bien?

Depende por completo del pelo. El terciopelo es una construcción, no una fibra: los terciopelos de mohair y los buenos de poliéster son extremadamente aguantadores, el de algodón es moderado y el de seda es delicado. Revisa la densidad del pelo hundiendo el pulgar, porque un terciopelo denso rebota mientras uno ralo deja ver el tejido base, y cuenta con las marcas de presión como parte del carácter del material.

¿Qué significa el grado de pilling de una tela?

El pilling se califica del 1 al 5 tras frotar la tela contra sí misma bajo presión controlada; un 5 significa que la superficie queda completamente libre de esas bolitas de fibra enredada, y 4 o mejor es la meta para muebles de uso diario. Las telas suaves como las chenillas y los tejidos cepillados son las más propensas, y una pasada con la rasuradora de telas es parte normal de su cuidado, no señal de defecto.

¿Qué es una tela jacquard?

Un jacquard es cualquier tela cuyo dibujo está tejido, hilo por hilo, en lugar de estampado, hecha en un telar que levanta cada hilo de la urdimbre por separado. El damasco, el brocado y los tejidos de tapiz son todos jacquards. Avanzan en el telar más lento que la tela lisa, y esa es parte de la razón de que las telas con dibujo tejido cuesten más.

¿Qué significan los códigos de limpieza W, S, WS y X?

Te dicen qué es seguro cuando algo se derrama: W significa limpiadores a base de agua, S solo solventes, WS cualquiera de los dos, y X solo aspiradora. Para muebles que se van a vivir, un código W o WS con fundas removibles hace más por la vida de la tela a largo plazo que casi cualquier número de desempeño.

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